Tratamiento de Ácido hialurónico ¡Todo lo que necesitas saber!

El Ácido Hialurónico es un carbohidrato, específicamente un mucopolisacárido, producido por el organismo de forma natural. Se encuentra en numerosos tejidos y órganos de nuestro cuerpo como los cartílagos y la piel, y tiene la enorme capacidad de captar agua, hasta 1000 veces superior a su peso, manteniendo la piel hidratada. Por este motivo el AH se encarga, entre otros, de mantener la piel tersa, suave, joven e hidratada.
Conforme van pasando los años, la presencia de la sustancia disminuye considerablemente. Normalmente a partir de los 35 años, y como consecuencia de la disminución de ácido hialurónico en nuestro organismo, nuestra piel, y sobre todo el rostro, comienza a perder agua, lo que provoca la pérdida de volumen, aparición de arrugas y por tanto envejecimiento cutáneo.
Por este motivo las inyecciones de ácido hialurónico tienen un fuerte uso en medicina estética, con el fin de rellenar de nuevo las arrugas provocadas por el paso del tiempo y aportar hidratación y tersidad a la piel.

Origen del ácido hialurónico

En 1934, dos doctores de la Universidad de Columbia, Karl Meyer y John Palmer, descubrieron la sustancia a la que denominaron ácido hialurónico a partir del cuerpo vítreo de los ojos de las vacas. La sustancia que ayudaba al ojo a conservar su forma, hizo sospechar a Meyer que podría tener algún que otro uso terapéutico.
Sin embrago en 1942, el científico húngaro, Endre Balazs comenzó a utilizar esta sustancia con fines comerciales, patentando el uso de este compuesto como sucedáneo de la clara de huevo.
No fue hasta 1996, más de 60 años después del descubrimiento de Meyer, cuando se revelaron las múltiples cualidades del ácido hialurónico para la estética, representando un boom económico y un gran avance en rejuvenecimiento facial.

¿De dónde se obtiene el ácido hialurónico?
Las principales fuentes naturales de obtención del compuesto son: crestas de gallos, aletas de tiburones, articulaciones vacunas, residuos del pescado y cordón umbilical.
De todas las nombradas, sin duda la fuente más provechosa y la que presenta una mayor concentración de ácido hialurónico es la cresta de los gallos.

Aplicación del AH
Aunque la mayoría de gente sólo conoce la aplicación del ácido hialurónico en medicina estética, debido a sus excepcionales propiedades hidratantes, lo cierto es que esta sustancia se utiliza en otros múltiples campos.

MEDICINA Y ESTÉTICA: Utilizado tanto a nivel interno, a través de inyecciones, como a nivel externo, mediante la aplicación de cremas y productos cosméticos tópicos, el ácido hialurónico se utiliza para mejorar el estado general de la piel. Mejorando las condiciones del sistema celular. Usando ácido hialurónico de alta densidad podemos corregir la pérdida de volumen óseo que aparece con la edad en nuestro rostro, recolocando los tejidos y corrigiendo los surcos y la temida flacidez.

ENFERMEDADES ARTICULARES: Si te paras a pensar, es probable que llegues a la conclusión de que al igual que las bisagras nuestras articulaciones, necesitan aceite para funcionar sin rozamiento. Este papel lo juega el ácido hialurónico. Pues bien, esta sustancia está presente en las articulaciones y beneficia a los huesos y cartílagos, permitiéndonos estar de pie, facilitando el desplazamiento y la práctica deportiva; en articulaciones, amortiguando el impacto y la fricción ente los huesos; y en los tendones, ligamentos y tejido conectivo, amortiguando protegiendo y apoyándoles, gracias a sus propiedades gelatinosas.

El AH es un componente idóneo para tratar la artritis.

COMPLEMENTO ALIMENTICIO: Esta sustancia se utiliza como complemento alimenticio tanto para jóvenes con mucho desgaste físico, como para personas de cierta edad. La ingesta de este compuesto favorece la reparación de los cartílagos que forman las articulaciones, aportando la falta de ácido hialurónico que en el organismo hay de forma natural.

USOS EN MEDICINA ESTÉTICA:

Como ya hemos mencionado, y sin duda sabréis, el principal uso del ácido hialurónico se realiza en medicina estética, con la finalidad de devolver a la piel su volumen inicial e hidratarla en profundidad. Un tratamiento ideal para combatir los signos de envejecimiento, manteniendo la piel joven por más tiempo.
Su uso más extendido es en el tratamiento de arrugas faciales, inyectando ácido hialurónico en función de las necesidades de cada paciente
Las zonas más comunes en las que se aplica son:

– Contorno de los labios, perfilando los mismos.
– Volumen labial y facial (a nivel de pómulos).
– Arrugas labiales o peribucales (código de barras).
– Surcos nasogenianos (líneas de expresión que van a ambos lados de la nariz hacia la boca).
– Arrugas perioculares externas (patas de gallo).

Competidores del ácido hialurónico
Aunque el Bótox y el ácido hialurónico, siguen siendo las tratamientos Gold estándar para tratar los signos de envejecimiento facial, cada vez otras alternativas, van cogiendo más fuerza y popularidad entre la población.

Rellenos naturales o lipofilling: nueva alternativa para aportar relleno y volumen en ciertas zonas, con un resultado más natural. El tratamiento consiste en la extracción previa de grasa localizada de alguna parte del cuerpo, para más tarde inyectarla en la zona del rostro que queremos retocar y rejuvenecer.
Antes de inyectar la grasa extraída, se centrifugan los adipocitos, separándolas de otras células que se extraen a la misma vez que las células grasas, inyectando el resultado de dicha separación en las zonas a tratar para conseguir un resultado óptimo.

Plasma Rico en Plaquetas (PRP): Mejora la luminosidad y repara las arrugas y zonas más deterioradas por el paso del tiempo. A diferencia del ácido hialurónico, el plasma rico en plaquetas activa una cascada de procesos regenerativos internos celulares y de tejido y no es posible voluminizar con él.
El tratamiento consiste en la extracción de sangre del paciente, la cual más tarde se centrifugará y seleccionará únicamente el plasma más rico en plaquetas que contiene factores
de crecimiento tisulares, vasculares, etc., activando a su vez la regeneración del tejido en el que se infiltra.
Posteriormente, el plasma se inyecta a través de microinyecciones en las zonas en las que queramos mejorar la luminosidad, tratar arrugas, o las más perjudicadas por el paso del tiempo.

Bioestimuladores dérmicos.
En este caso hablamos de dos compuestos principalmente, la polidocaptona y la hidroxiapatita cálcica. Ambos deben inyectarse en la capa más profunda de la piel, estimulando a las células productoras de colágeno y ácido hialurónico: los fibroblastos.
Su acción estimuladora se irá realizando durante los meses siguientes a la aplicación por parte del médico estético, mejorando el aspecto de la piel mediante el engrosamiento de la dermis, consiguiendo una mayor densidad de colágeno y ácido hialurónico natural. Dicha estimulación depende del producto que inyectemos pudiendo ejercer su acción hasta 5 años.
Son tratamientos indicados para pieles envejecidas, finas o flácidas que necesitan la estimulación del tejido para recuperar la consistencia natural. Al igual que el Plasma Rico en plaquetas, tampoco tienen indicación de relleno o voluminización.
No todos los tratamientos están indicados para todos los pacientes. Será competencia del médico estético el evaluar al paciente y seleccionar el tratamiento más adecuado para cubrir sus necesidades.
Para más información sobre el ácido hialurónico y sus aplicaciones ¡Contáctanos! Te damos todos los detalles.

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